Día diecinueve
26.09.2024
Solo una de las dos voces te guía en tu diálogo interno cuando percibes: o juzgas desde el ego infeliz; o lo entiendes con el Espíritu Santo.
Una te habla sin consciencia, la otra despierta en tu verdad. Estas son las únicas alternativas que tienes frente a ti y tus decisiones responsables.
Capítulo 21: razón y percepción.

p.497 La proyección da lugar a la percepción. El mundo que ves se compone de aquello con lo que tu le dotaste.
Es testimonio de tu estado mental la imagen externa de una condición interna.
Todo lo que se contempla (…) es sano y santo. Y donde no hay significado hay caos.
La condenación es un juicio que emites acerca de ti mismo y eso es lo
que proyectas sobre el mundo. Si
contemplas desastres y catástrofes es que has tratado de crucificarlo. Si ves santidad es que te has unido a la
voluntad de Dios para liberarlo. Estas son las únicas alternativas que tienes
frente a ti.
p.500 Soy responsable de lo que veo. Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar. Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido y se me concede tal como lo pedí.
p.517 No se puede tener fe en el pecado sin un enemigo (…) Pero deja que se haga a sí mismo las siguientes preguntas con respecto a las cuales tiene que tomar una decisión, para que esto se lleve a cabo por él:

¿Deseo un mundo en el que gobierno yo en lugar de uno que me gobierna a mi?
¿Deseo un mundo en el que soy poderoso en lugar de uno en el que soy impotente?
¿Deseo un mundo en el que no tengo enemigos y no puedo pecar?
¿Y deseo ver aquello que negué porque es la verdad?
p.518 No olvides que la elección entre el pecado y la verdad, o la impotencia y el poder, es la elección entre atacar y curar.
p.520 Pues si lo deseas se te concede, y la felicidad
es constante, entonces no necesitas pedirla más que una vez para gozar de ella
nuevamente. Y si siendo lo que es no gozas de ella siempre, es que no la
pediste.


