Día diecisiete
24.09.2024
Cuando comprendemos que la proyección de afuera está viva adentro, reconocemos nuestra verdad; y así, todo aquello que nos molesta de los demás está en nosotros que simplemente nos vemos en la mirada del otro. Por eso mi semejante siempre será un regalo. Es así como empezamos a despertar.
Los títulos originales son: El final del sueño. Y: La consecución de la paz.
Capítulo 18: el final del sueño.
p.418 En los sueños eres tu quien determina todo. Los sueños son desahogos emocionales en el nivel de la percepción en los que literalmente profieres a gritos: "¡Quiero que las cosas sean así!".
p.419 Tu deseo de construir otro mundo que no es real
sigue vivo en ti. Constituyen tu protesta contra la realidad.

p. 420 Estás
tan acostumbrado a elegir entre sueños
que no te das cuenta de que por fin has elegido entre la verdad y todas
las ilusiones.
p.426 Tu papel consiste únicamente en estar dispuesto (… ) a ser perdonado.
Él proveerá los medios a todo aquel que comparta su propósito.
La sincronización de medios y propósito es una empresa que está más allá de tu entendimiento.
p.427 Ofrécele al Espíritu Santo tu consentimiento para que Él cambie ese instante por el instante santo que preferirías tener.
p.428 Las mentes están unidas, los cuerpos no.
La mente no puede atacar pero puede forjar fantasías y ordenarle al cuerpo que las exteriorice.
p.430 El cuerpo es un límite que se le impone a la comunicación universal.
p.433 Es imposible aceptar el instante santo sin reservas, a no ser que estés dispuesto aunque sea por un instante, a no ver ni el pasado, ni el futuro.
No es necesario que dediques toda tu vida a la contemplación (mediación). La relación santa es un medio de ahorrar tiempo. Un instante que tu y tu hermano pasen juntos os restituye el universo a ambos. No tengo que hacer nada.
p.434 Y si reconoces que no tienes que hacer nada habrás dejado de otorgarle valor al cuerpo en tu mente.
p.435 Cada cuerpo parece ser el albergue de una mente separada.
p.437 Ninguno de vosotros será capaz de darle la bienvenida al amor por separado.
Capítulo 19: la consecución de la paz.

p.447 El pecado exige castigo del mismo modo que el error exige corrección.
p.449 La atracción de la culpabilidad reside en el pecado.
p.450 Más el castigo no es sino otra forma de proteger la culpabilidad (…) ser un pecado pasa a ser un error.
Lo único que el error pide es corrección. Lo que pide castigo no está realmente pidiendo nada.
De este modo la mente es el único poder que podría
cambiar la percepción.

p.68 Examina detenidamente que es lo que estás realmente pidiendo (vivir tu resentimiento de víctima, tu castigo a la culpa, o vivir en la verdad).
p.73 ¿Para qué? Esa es la pregunta que tu tienes que aprender a plantear en relación con todo. ¿Qué propósito tiene esto? (…) dirigirá tus esfuerzos automáticamente.
p.74 Tu y el ego no pueden ser lo mismo.
p.75 Te estoy enseñando que asocies la infelicidad con el ego y la felicidad con el Espíritu Santo. Tu te has enseñado a ti mismo lo contrario (en frases como: sobre mi nadie).
p.76 La comunicación del ego está controlada por la necesidad que tiene de protegerse (…) siempre que se sienta amenazado (en frases como: ella me engañó pregunta, ¿Para qué pasó? En mi contexto familiar).
p.77 El estado de ser (está) en el glorioso contexto de la relación contigo. Esa es tu realidad (aprehendida). No la profanes ni la rechaces. Es tu verdadero hogar, tu templo y tu verdadero ser.


